El turismo de Almería se encomienda al consumo interno en la Semana Santa

El cierre de la provincia y la ausencia de vuelos internacionales impide la llegada de turistas

El turismo rural y de naturaleza es uno de los grandes atractivos para Almería durante esta Semana Santa.
El turismo rural y de naturaleza es uno de los grandes atractivos para Almería durante esta Semana Santa. Europa Press
Miguel Cabrera
07:00 • 28 mar. 2021

Con Andalucía cerrada, sin vuelos internacionales que permitan la llegada de turistas extranjeros a Almería y sin la posibilidad de viajar entre provincias, aún dentro de la propia comunidad debido a la pandemia del coronavirus, las perspectivas del turismo para esta Semana Santa no pueden ser otras que de escasa ocupación en los pocos grandes hoteles que se mantienen abiertos. 



La principal vía de escape en este escenario se encuentra en el turismo rural y de naturaleza, de apartamentos, casas y pequeños hoteles, que sí cuentan con mejores perspectivas, aunque no se asemejan a las de años anteriores a la pandemia, puesto que sus únicos clientes serán, claro, viajeros de la provincia, después de que se se cancelaran todas las reservas de fuera en cuanto se dio a conocer el cierre perimetral



“La ocupación hotelera es mínima, debido a todas las limitaciones de movilidad hay pocos grandes hoteles abiertos y los que lo están tienen una poca clientela, y en muy pocos casos por turismo”, dice Pedro Sánchez-Fortún, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Almería (ASHAL).  



Esta ausencia de turistas se vive estos días sobre todo en la capital, donde algunos hoteles pueden seguir abiertos gracias a sus conciertos con determinadas compañías para el alojamiento de personas que acuden a trabajar a Almería, según ASHAL. En las zonas más turísticas de la provincia y de interior, aunque tampoco se pueden recibir turistas de fuera, las previsiones son algo mejores. De hecho, este fin de semana ya se puede apreciar que muchos almerienses han aprovechado para salir a los pueblos de todas las comarcas, desde la Alpujarra, al Almanzora o al Parque Natural de Cabo de Gata. 



Hasta el verano Otra cosa será que esta salida ‘masiva’, en su mayor parte de la capital y los grandes municipios, a las zonas de interior o de costa y rurales se traduzca en grandes beneficios para los alojamientos turísticos. Porque como dice Klaus Ehrlich, secretario general de la Federación Europea de Turismo Rural, el almeriense sigue siendo, en general, todavía mucho de viajar en la provincia los fines de semana o en Semana Santa, pero a ‘su casa en el pueblo’, y mucho menos de hacer turismo en hoteles u otro tipo de establecimientos, algo que sí sucede ya en mucha mayor medida, apunta, entre la población urbana de otras provincias andaluzas, como Málaga o Sevilla. 



Por ello, y debido a que estos días el alojamiento rural tampoco podrá recibir a extranjeros o turistas de otras provincias, Ehrlich no se muestra demasiado optimista y cree que al menos hasta el verano la situación no mejorará demasiado



No obstante, pese a las limitaciones de este turismo solo para almerienses, algunos hoteles y establecimientos turísticos que estaban cerrados han decidido reabrir sus puertas para estos días de Semana Santa. Por ejemplo, el Grupo Playas y Cortijos ha abierto el hotel Doña Pakyta y su restaurante, aunque no el Cortijo El Sotillo. “Teníamos reservas para los dos hoteles, pero empezaron a caer cuando se conoció que no podría haber movilidad entre provincias”, dice Iván García, director general del grupo. Aún así, no espera que la ocupación del hotel Doña Pakyta, de 21 habitaciones, alcance el cien por cien.



“San José está lleno estos días, hemos hecho una campaña en redes sociales con un vídeo de Genoveses, que está precioso, hemos bajado los precios y si el tiempo acompaña esperamos llegar a más 80% en total, aunque entre el lunes y el miércoles puede ser del 60%”, añade García.


Parecida ocupación se prevé en otras zonas de interior, como sucede en la Posada del Candil de Serón. Su gerente, Pepa Franco, asegura que ya tiene reservas para sus cinco apartamentos rurales de alrededor del 80% de media durante  la semana, sobre todo de familias o parejas procedentes de la capital y del Poniente. “La gente tiene muchas ganas de salir y de disfrutar de la naturaleza”, afirma. 


Caída de viajeros Según la última Encuesta de Ocupación Hotelera  del INE, del pasado  febrero, Almería recibió ese mes un total de 12.661 viajeros que realizaron 22.901 pernoctaciones, con una estancia media de 1,8 días. La gran mayoría de estos viajeros, 10.855, procedían de España, y 1.806 del extranjero. 


De los viajeros españoles, la mayoría procedía de Andalucía, 7.150. Las otras dos comunidades con mayor número de turistas fueron Madrid (897) y Murcia (855). Respecto a los viajeros extranjeros llama la atención que el grupo mayoritario procedía de países africanos, con 458. El segundo país con más viajeros fue Francia, con 170, y el tercero Alemania, con 162.


Según la encuesta, los establecimientos abiertos en la provincia de Almería en febrero eran 85, con 2.913 habitaciones y 452 personas empleadas. El grado de ocupación por plazas de los hoteles de la provincia fue ese mes del 13,28%.


En cualquier caso, los efectos de la pandemia son evidentes sobre los pasajeros recibidos por toda  Andalucía en ese mes pues fueron un 85,50 por ciento menos que los del año pasado en  el mismo periodo. El descenso de turistas españoles ha sido del 79,17 por ciento, y el de los extranjeros aún mayor, del 95,24 por ciento, aunque las pernoctaciones han bajado todavía más, un 88,80%.  Andalucía recibió el pasado febrero un total de 186.174 viajeros, que realizaron 336.128 pernoctaciones.


La pandemia cierra el 40% de las agencias Entre los sectores del turismo que atraviesan por una peor situación está sin duda el de las agencias de viajes. No en vano, desde el inicio de la pandemia en la provincia se han visto obligadas a cerrar sus puertas unas 70, más del 40 por ciento de las 170 que existían en marzo de 2020, según Tomás Komuda, presidente de la Asociación de Agencias de Viajes de Almería.


La actividad es prácticamente nula debido a las restricciones de movilidad, y para el turismo interior y rural no se suele recurrir a las agencias”, dice. 


De hecho, afirma que los negocios que siguen abiertos acumulan unas pérdidas que podrían llevarles a la ruina si no se aprueban ayudas al sector de forma urgente. “Mantener una agencia abierta, sin contar con el personal, supone por sí mismo una media de 3.000 euros mensuales” y es algo que, según dice, “no se puede sostener”,  y que explica que ya se hayan perdido unos 200 puestos de trabajo en la provincia con los cierres y que más de 250 trabajadores estén en ERTE.  “La única esperanza que nos queda son las vacunas y las ayudas, que tienen que ser directas”, insiste Komuda.


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