Cada hectárea de invernadero renta 70.000 euros anuales
A pesar del incremento, el aumento de los costes reduce el beneficio final

Los invernaderos siguen mostrando su rentabilidad
Los ingresos por cada hectárea de invernadero cultivado en la provincia de Almería se sitúan ya por encima de los 70.000 euros anuales. Teniendo en cuenta que el tamaño medio de las explotaciones intensivas existentes en la provincia es de una hectárea y media, cada productor estaría ingresando anualmente por encima de los 100.000 euros.
Los datos se derivan tanto de los últimos balances de campañas hortofrutícolas como de los estudios sobre ingresos y costes del modelo como de informes como el elaborado por el Servicio de Estudios de Cajamar sobre rentabilidad de los cultivos.
En resumen, los datos indican que los ingresos por hectárea logrados en los dos últimos años estarían por encima de los 70.000 euros, con un ratio de 9,01 euros por metro cuadrado invernado.
Pero se trata de los ingresos totales obtenidos cada año, una cantidad de la que habría que dedicir unos costes que han sido estimados en 4,12 euros por metro cuadrado y año, lo cual arroja un margen final de 2,89 euros por metro cuadrado en una campaña.
La renta final Esos casi 30.000 euros por hectárea, que se convertirían en unos 45.000 euros anuales de ingresos para el agricultor o el propietario del invernadero teniendo en cuenta el tamaño medio de las explotaciones almerienses, serían la renta total en manos de los productores de las hortalizas. No es en cualquier caso una cantidad fija para el conjunto de los productores del sector hortofrutícola, ya que en función del lugar de producción y de los productos cultivados se producen diferencias.
Lo más rentable Así, una de las rentabilidades más elevadas se produce en los invernaderos situados en el Bajo Andarax donde la hectárea, donde básicamente se cultiva tomates, renta finalmente cerca de 33.000 euros anuales. El informe de Cajamar destaba que el margen bruto de explotación por campaña se elevaría hasta cerca de 40.000 euros por hectárea.
La mejora de la productividad ha permitido que este año los productores hayan podido mantener la rentabilidad delas explotaciones, si bien es cierto con un esfuerzo mayor tanto en cuanto al trabajo desarrollado y asumiendo un incremento de los costes de explotación, derivado también del clima, ya que la campaña del pasado otoño se realizó con temperaturas elevadas que obligaron a un mayor gasto en regadío y en sistemas de prevención.
Una de las características esenciales de esa última campaña, que ha hecho posible que se mantengan los ingresos para los productores, es que se registró un incremento sensible de la producción, en torno a un tres por ciento. Eso ha hecho posible compensar el descenso de los precios medios obtenidos por las hortalizas, en torno a un 2,6 por ciento según señaló Asaja en su balance de campaña.
La rentabilidad y, sobre todo, la estabilidad del sector hortofrutícola almeriense, ha permitido que se trate de un sector económico que goza de la confianza de los inversores y, de hecho, ha vuelto a aumentar la superficie de cultivos intensivos en la provincia debido a la llegada de capitales o, en otros casos, de regreso de quienes lo dejaron.