El original festival en el Andarax que convierte a los niños en artistas por un día
La cita tendrá lugar la mañana del sábado 26 en la sede de Clasijazz en Terque

Los integrantes de la banda de música Pequeños Seres Despreciables.
Este sábado 26 de abril, el molino rehabilitado de Clasijazz Rural en Terque se va a convertir en un escenario muy especial: el Despreciables Fest, una jornada para celebrar la música en familia, en plena naturaleza y con el arte como protagonista.
“Queremos que ese día sea una convivencia familiar, una convivencia infantil en la que la música conecte todo”, explica Jesús Masero, organizador del festival desde Clasijazz. “La música tiene sentido cuando se comparte, cuando se vive en sociedad y no hay ninguna edad para empezar”.
Y no se celebra en Terque por casualidad. Allí está la sede del Clasijazz Rural, un espacio artístico en medio del entorno natural, a los pies de la Alpujarra almeriense y en pleno Andarax, con un molino convertido en residencia creativa.
Durante la mañana del sábado se celebrarán varios talleres de música y danza. El de 3 a 6 años, ya completo, es un taller de danza creativa para que los más peques “aprendan a expresarse con el cuerpo a través de la música”. Los mayores, a partir de 6 años, podrán apuntarse al taller de música instrumental con el propio Jesús, donde trabajarán con xilófonos y otros instrumentos escolares para improvisar en grupo. También se celebrará un taller de voz con Sara Soul, que enseñará a utilizar la voz “como un medio para expresar y compartir emociones”.
Todos estos talleres tienen un objetivo común y es que lo que se aprenda en ellos se pondrá en práctica en el gran concierto final. Porque aquí la idea es que no haya espectadores: todos son parte del escenario. Y en este concierto, no podían faltar ellos: los Pequeños Seres Despreciables.
Jóvenes talentos
Se trata de una banda formada por niños y niñas que no solo comparten afición por la música, sino también una amistad real que se fraguó en el parque, en clase y que hoy suena con talento propio. “Son los amigos del parque, entre ellos está mi hijo Manu, y un día les propuse que nos juntáramos a tocar. Llevamos ya dos años juntos”, cuenta un Jesús entusiasmado. “Lo bonito es que la amistad se funde con la música”.
El Despreciables Fest no es solo una jornada cultural. Es también una declaración de intenciones: “Es muy importante que se hagan actividades en los pueblos, que el medio rural vuelva a llenarse de vida. Estos sitios son amables, preciosos, pero se están abandonando poco a poco”.
Por eso, Jesús lo tiene claro: “Hay que darle espacio a la cultura, especialmente en tiempos donde la tecnología lo ocupa todo. Que los niños vean que hacer música es posible, que es una forma de socializar, de crear lazos, de expresarse con otros”.
Quedan plazas disponibles para los talleres de mayores de 6 años y las inscripciones se hacen en la web www.clasijazz.com. Y si no llegas a tiempo, merece la pena pasarse solo para vivir el concierto, disfrutar del entorno y ver cómo suena la amistad cuando se convierte en música.