Almudena Ariza denuncia en un vídeo el acoso machista contra las periodistas
Acompañada de Lara Escudero (Cuatro), Laura Alonso (RNE) y Roser Oliver (TV3), Ariza se planta ante la cámara para poner voz a los ataques verbales que reciben, tanto en redes sociales como en su vida cotidiana por hacer su trabajo

Almudena Ariza
En un impactante vídeo compartido en redes sociales, la corresponsal de Televisión Española en Jerusalén, Almudena Ariza, junto a otras tres periodistas, ha denunciado los insultos y el acoso que sufren diariamente por ejercer su profesión. Esta iniciativa surge en el marco del Día Internacional de la Mujer y busca visibilizar una realidad preocupante dentro del periodismo.

Almudena Ariza.
El metraje, de menos de dos minutos de duración, expone de manera sobrecogedora el nivel de violencia digital al que se enfrentan muchas comunicadoras. Acompañada de Lara Escudero (Cuatro), Laura Alonso (RNE) y Roser Oliver (TV3), Ariza se planta ante la cámara para poner voz a los ataques verbales que reciben, tanto en redes sociales como en su vida cotidiana. Frases como "miserable", "cucaracha pública" o "prostituta del periodismo" son solo algunos de los insultos recogidos en el vídeo, que también muestra mensajes aún más agresivos y amenazantes.
"Que te rebanen el cuello y te callen", "vete a Gaza a hacer de puta" o "me voy a descojonar cuando te violen y te maten después los moros" son algunas de las amenazas reales que han recibido y que han decidido visibilizar. Con una música melancólica de fondo, el montaje intercala estas frases con imágenes impactantes de los ataques sufridos por las reporteras, generando una atmósfera de denuncia que busca remover conciencias.
"Estos son solo algunos de los insultos que recibimos las mujeres periodistas en redes cada día", lamenta Ariza en el vídeo. Escudero, por su parte, pone nombre a esta situación: "Se llama violencia digital. Acoso en línea". Ambas subrayan la urgencia de frenar esta tendencia y de denunciarla públicamente.
Según relatan, la idea del vídeo surgió a partir de una conversación entre ellas, en la que compartieron cómo, poco a poco, habían empezado a normalizar este tipo de ataques. "Nos dimos cuenta de algo preocupante: habíamos empezado a asumirlo como parte del trabajo. Pero no lo es. Y no lo haremos", enfatiza Ariza.
Con esta acción, las cuatro periodistas buscan no solo concienciar sobre la magnitud del problema, sino también impulsar un cambio. "Denunciarlo es urgente", concluyen.