Ya huele a feria: descubre las tendencias de moda flamenca que arrasarán este año
Colores oscuros, lunares con carácter y estampados que no pasan desapercibidos marcan el paso esta temporada

'Meme' en su tienda El Rocio en la Avenida de la Estación.
La Feria de Sevilla está al caer y, como cada año, no solo marca la primavera sevillana: es el pistoletazo de salida para la temporada de volantes, lunares y mantones cruzados en todo el sur. Porque en Almería también se vive la feria, aunque empiece en otro Real. Y tiendas como El Rocío, con más de cuarenta años de historia en pleno centro de la ciudad, lo saben bien.
Allí, la moda flamenca se cuece a fuego lento, entre telas con caída, bordados hechos a mano y clientas que llegan buscando consejo, tradición y tendencia.
Maria José Alcaide, ‘Meme’ para todo el mundo o Rocío, como su tienda, es historia viva del traje flamenco en Almería. Hija del primer sastre de trajes camperos de la ciudad, Sebastián Alcaide, aprendió el oficio al calor del taller familiar y no ha dejado de vivir ferias desde entonces. “Cada año es distinto. Pero la esencia tiene que quedarse”, dice, mientras señala una tela verde botella, una de las grandes apuestas de este año.
Tendencias: ligereza con caída y vuelta al detalle artesanal
“La moda flamenca se renueva sin perder su raíz. Este 2025, los lunares siguen pisando fuerte, tanto en versión clásica como en combinaciones eléctricas. Los colores oscuros como el verde botella, el azul intenso o el burdeos conviven con mezclas atrevidas como el rojo con naranja, por ejemplo, que hace unos años hubieran sido impensables. Volumen poquito, pero con mucha caída”, apunta Meme. La silueta se afina, pero el traje no pierde movimiento.
El mantón cruzado, pisa con fuerza. Y con él, pequeños detalles que hablan de manos expertas: tiras bordadas, madroños, bolillos. “Este año empieza a verse, pero el que viene va a volver con todo”, subraya. “Porque la moda, cuando mira atrás, lo hace para rescatar lo que nunca debió irse”.
En cuanto a tejidos, Meme lo tiene claro: el lino, pese a su frescura, no sirve. “Se abre. Para mí no vale para un traje de flamenca. Yo prefiero crespón o gasa. Aguantan, caen bien y duran”.

Volantes, estampados y colores fuertes en 2025.
Un traje, muchas ferias (y más de una vida)
Cada vez son más las almerienses que compran su traje pensando en Sevilla… pero con la mirada puesta en agosto. “Lo compran ahora para la Feria de Abril, y ya lo tienen para la de Jeréz y la Feria de Almería y de los pueblos de la provincia”, explica Meme. Una inversión estratégica,pero también emocional y añade que “aunque el vínculo cambia con las nuevas generaciones, no desaparece”.
“Queremos mucho por poco”
En un mercado cada vez más saturado de trajes de bajo coste, muchas veces fabricados en Asia, la competencia es feroz. Pero Meme no se anda con rodeos: “Queremos una cosa muy bonita y que nos cueste poco. Pero pescado gordo que pese poco, no hay”.
Los problemas llegan después. “Te pones uno de esos, te sientas dos veces y se te ha salido todo. El culo marcado, la costura reventada”.
Ella, sin embargo, se mantiene firme en los diseños que ofrece: “Si me pides precio más que calidad, yo no te puedo dar lo mejor. Así no se puede mantener esto”. Y eso, en un mundo de usar y tirar, es también una declaración de principios.
El recinto vacío que espera
La conversación acaba en los contras de la feria de casa. Porque si bien Almería tiene uno de los recintos feriales más amplios, modernos y preparados del sur, su uso sigue siendo anecdótico para la autónoma. “Lo tenemos vacío”, lamenta Meme. “Después de la pandemia, se tendría que haber regalado el suelo a los hosteleros para montar casetas, para reactivar. Pero no se hizo”.
El resultado es una feria partida en dos: la del centro, que bulle al mediodía con bares llenos y ambiente de verbena; y la del recinto, que aguarda su momento. “Muchos prefieren quedarse en su bar del centro, vender igual y no moverse. ¿Para qué se van a complicar?”, se pregunta.
Quizá, como con la moda flamenca, la clave esté en volver al origen. En rescatar lo que funcionó, darle una vuelta y vestirlo con los colores de hoy. Porque aunque cada feria es distinta, la esencia, como dice Meme, tiene que quedarse.