“Lo de menos en Guadalinfo son los 15.000 ordenadores”, dice Luis Navarro López. “Lo importante son las 800 personas que están en cada uno de los municipios y las barriadas, y que acompañan a los usuarios en sus trámites”. Hace una pausa y enfatiza: “Desde pedir el certificado digital, o tramitar la demanda de empleo, o pedir consulta en el consultorio... Cosas vitales para la gente. Pues hablamos de la competencia digital, pero los trámites, la administración electrónica… Ahí sí se han visto las costuras con esta pandemia”.
Luis es de Almería, ingeniero en Telecomunicaciones, y, hasta hace unos días, director general del Consorcio Fernando de los Ríos, la entidad que gestiona Guadalinfo a nivel andaluz. “Es una red de centros de acceso público a internet que está en todos los municipios andaluces de menos de 20.000 habitantes”, explica, “y en barriadas necesitadas de transformación social de las ciudades”.
“En total es una red de 800 centros, pero, sobre todo, es una red humana cuyo objetivo principal es el acompañamiento a la ciudadanía en su relación con las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), con la administración electrónica, con su desarrollo en las competencias digitales, o de emprendimiento, de vocaciones tecnológicas...”.
Una red con un marcado carácter rural, pues está en casi todos los pueblos de Andalucía. “Y con un carácter de inclusión tecnológica”, añade. “Son zonas que están en riesgo de quedarse atrás. En un principio, la brecha tecnológica era tener conexión a internet o no. Pero hoy ha evolucionado hacia múltiples brechas, sobre todo relacionadas con la competencia digital”.
Primera línea
Los pasados meses de confinamiento los han puesto, pues, “en la primera línea del frente de esta digitalización a martillazos que nos ha llegado”, dice. Y sobre esta experiencia singular queremos hablar con él. “Es que las oficinas, da igual el tipo de administración, cerraron las ventanillas presenciales de un día para otro. Y las administraciones electrónicas se limitaron a tener un registro online, sin tomar en consideración los condicionantes tecnológicos o competenciales del usuario final. O un teléfono, al que era imposible acceder”.
Y el ciudadano venía a Guadalinfo en busca de ayuda. “Claro, lo tienen identificado como un apoyo permanente, cercano, sobre todo en el ámbito rural. En eso radica el éxito de esta red, en la confianza que se ha ganado durante 16 años. Es una iniciativa pública, pero la gente no la vive con el recelo que pueda tener hacia otras administraciones”.
La gente llegaba “con problemas reales y desesperantes”, dice Luis. “Un trámite, un ERTE que, o lo cobra, o no come. O el ingreso mínimo vital, o ayudas de emergencia social... Y como son las cosas en los pueblos, sin horarios. Al final, la que pide ayuda es tu vecina, ¿cómo le vas a decir que no, aunque sea domingo?”
Ponerse las pilas
También estaba el tema del profesorado. “Imagínate en un entorno de colegios públicos rurales, y en municipios de menos de mil habitantes”, dice. “Y al maestro le dicen: tu entorno pasa a ser online. Había muchos preparados, pero otros no. Y recurrieron a nuestros formadores...”.
Incluso en Guadalinfo tuvieron que ponerse las pilas. “Ten en cuenta que son unas 800 personas, entre la gestión a nivel autonómico, provincial, y los dinamizadores en los municipios”, apunta. “Y hubo que pasar al 100% online de un día para otro. Afortunadamente, en una semana estábamos preparados, pero... Nuestros usuarios no estaban preparados. Hubo que hacer una labor pedagógica enorme”.
Al estar bien pegados al territorio, las propias necesidades los fueron guiando. “El hecho de tener una oreja siempre pegada a la ciudadanía, y otra a ese concepto de lo que somos, iniciativa pública, nos hizo ser ágiles”, dice. “Y lo fuimos”.
Nuevos retos
El confinamiento, además, los hizo darse cuenta del ‘estado de la cuestión’ digital. “Ha quedado patente, por ejemplo, que la economía digital ya no es una opción, sino una necesidad”, dice Luis. “Hay sectores que es difícil cambiar, pero se han dado cuenta. Antes hablabas de economía digital y pensabas en Apple, Amazon, Google… Eso ha cambiado. El núcleo de la digitalización de la economía está en la pyme, ese es el gran reto ahora”.
Pero si queremos una economía digital, reflexiona, lo que necesitamos también es una sociedad digital. “La una solo puede ser con la otra, y la otra solo sirve para la una”, afirma. “Creo que eso lo hemos comprendido”.
Otro frente abierto es el de la competencia digital, “que no es saber usar una tablet”, apunta. “Sino hacer un uso intencional, crítico, productivo, seguro, de esa tablet. Es resolver un problema con ella. No es conectarme a Instagram, o TikTok. Y ahí… Hay niños y jóvenes ‘nativos digitales’ que no saben hacer un PDF”.
Un aspecto en el que el sistema sí ha respondido bien, opina, es la conectividad. Pero, por otro lado, habría que reflexionar sobre nuestras ciudades. “Tal y como las estamos dimensionando, no son sostenibles. Turismo, masificación, la purga de los que viven en el centro, la contaminación… Era un problema latente, y está saliendo ahora. Pienso que la solución, dentro de esta transformación digital, pasa por un modelo mas equilibrado y amable entre lo urbano y lo rural. Existirán los medios…”, asegura.
Oportunidades
Además, a raíz de la digitalización, “en el ámbito rural vendrán unas oportunidades que harán del pueblo un lugar atractivo para vivir. Y se producirá un éxodo, necesario, además. Tenemos que huir del mensaje paternalista, de: a los pueblos hay que ayudarlos, la despoblación... Está muy bien, pero oiga, no solo a los pueblos, ¡a las ciudades hay que ayudarlas!”.
¿Y qué enseñanzas habría
que sacar de lo vivido, para
el futuro? Luis reflexiona.
“Lo primero, huir de consideraciones simplistas”,
dice. “Esto no se soluciona
con tener una conexión de
cien megas en casa. El reto
es mucho mas profundo. Y
es responsabilidad de las
administraciones públicas,
por supuesto, liderarlo".
EL trabajo de los dinamizadores
Transcurridos varios meses, y pensando ya en proyectos futuros, Luis Navarro recuerda aquellos meses en confinamiento y repite que lo principal fue el trabajo de los dinamizadores de cada centro, gente pegada a la tierra que se arremangó para ayudar a sus vecinos. “Fue duro”, dice. “Pero mira, hemos sacado datos de los 75 días de confinamiento, y se ve el tremendo esfuerzo...”.
Por ejemplo, se
compartieron 53 mil
archivos de edición
online entre la gente de
Guadalinfo. “Cosas que
se han compartido entre todos”, explica. “La
solución que estás utilizando para tramitar el
certificado digital en tal
municipio, a lo mejor te
sirve a ti en tal otro. O
la ayuda que le estás haciendo a un maestro en
el colegio público rural
de Granada, lo estás documentando y compartiendo y le sirve al de
Cádiz. Además, se cruzaron 616.000 emails,
y 21.000 videoconferencias... Son números
importantes. O sea, mas
que nunca fuimos una
red. Entendimos que no
estábamos solos. Y eso
estuvo muy bien”.
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