Francisco Javier Martínez Rodríguez, jefe de Sección de Explotación del Ciclo Hidráulico en la Diputación y profesor de la Universidad de Almería, abordó la respuesta institucional que se llevó a cabo tras la riada de 1973, como parte del ciclo de conferencias 'Las riadas de 1973: precedentes, efectos y consecuencias de un desastre natural”, organizado por el Área de Turismo, Cultura y Patrimonio de Cuevas del Almanzora.
El profesor atendió especialmente a cuál fue la respuesta de
las instituciones, y no solo de las administrativas. Martínez aclaró, de
manera pormenorizada, que fue esta "la primera ocasión en que desde
el Estado se arbitró una línea de ayudas e indemnizaciones para
paliar los daños causados", buena parte de la misma se dirigió a
Almería por haber sido una de las provincias más afectadas.
El profesor se detuvo, en la intensa labor acometida por el IRYDA, el estatal
Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario, en la reparación de las
tierras afectadas y su posterior concentración parcelaria. Y si bien
ofreció una panorámica general de las repercusiones de estas
acciones en toda la provincia, quiso centrarse con mayor detenimiento
en cómo estas medidas incidieron en Cuevas del Almanzora.
No se olvidó de recordar "aquellos programas de radio que, con finalidad benefactora,
supieron movilizar la solidaridad de los almerienses y de otros
lugares de España logrando recaudaciones que se destinaron a la
ayuda de los damnificados". El profesor Martínez Rodríguez aludió
al papel de algunas entidades bancarias, como Caja de Ahorros y Caja
Rural, a través de las que el Estado encauzó la línea de ayuda,
una circunstancia que les fue muy favorable para crecer y asentarse
en los años posteriores.
De igual modo, analizó cómo, a consecuencia de esta catástrofe, se
aceleró la ejecución de proyectos de canalización de ríos, como
los del Grande de Adra, la rambla de Albox o el Almanzora a su paso
por el municipio de Cuevas; o la construcción de embalses, como el
de Benínar o Cuevas, con la función principal de contribuir a la
laminación de las avenidas.
Por último, habló
de la actitud de Jesús Caicedo Gómez, alcalde por entonces de la
localidad, que fue muy beligerante a la hora de exigir el interés de
las autoridades sobre la catástrofe que vivía la población y de
solicitar ayudas para paliar daños y sufrimientos. Gracias al
profesor Martínez los asistentes descubrieron que este meritorio
comportamiento del primer edil cuevano suscitó la desconfianza de
las autoridades de la dictadura, de ahí que tan díscola actuación
fuese investigada por la Guardia Civil.
La próxima conferencia del ciclo dedicado a esta catástrofe natural tendrá lugar el próximo viernes 15 de marzo, 'Entre Escila y Caribdis, Inundaciones, sequías y sociedad en la historia almeriense', por Juan García Latorre a las ocho de la tarde en la sala de conferencias del museo Antonio Manuel Campoy.
Esta última charla pondrá fin a este ciclo cultural destinado a reconstruir lo que aquel 19 de octubre aconteció en la provincia a causa de la gota fría que dejó un trágico balance en Almería, con catorce personas muertas y un
importante número de personas heridas y unos cuantiosos daños.
Así el catedrático Andrés Sánchez Picón arrancó el ciclo de conferencias lanzando preguntas sobre la posible mano antrópica en esta catástrofe, seguido de la conferencia de Francisco Javier Martínez Rodríguez que ha abordado la respuesta institucional, ambas seguidas de un 'Docuforum' donde los presentes participaron de forma activa en la recopilación de testimonios de quienes vivieron esta catástrofe y
sus consecuencias.
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